Actividades de descubrimiento del mundo para niños de 5 años

“Papá/mamá, ¿por qué nos sigue la luna?” Con esta pregunta, el niño nos hace saber que está pensando en cómo funciona el mundo. Podemos responderle de forma que fomente su pensamiento científico. Piensa en cómo podrías responder. ¿Te parece adorable? (¡Lo es! ¡Pero la pregunta también demuestra que tu hijo está pensando!) ¿Qué puedes hacer si no sabes la respuesta? (No te preocupes. Es posible que tu hijo quiera compartir algo que le intriga). Disfruta discutiendo las preguntas que hace tu hijo. Anímale a compartir su perspectiva y sus observaciones.

No tiene que ser la enciclopedia de su hijo y tratar de responder rápidamente a todas sus preguntas. Responder con un “¿Qué te parece?” o “No lo sé, pero podemos averiguarlo juntos” puede estimular la reflexión y las preguntas adicionales. Explore y encuentre las respuestas juntos.

Los niños aprenden la ciencia a través de la prueba y el error. Necesitan tiempo para experimentar, probar cosas y pensar por su cuenta. Espere antes de lanzarse a dar las respuestas “correctas”. Dale a tu hijo el tiempo y el espacio necesarios para que explore y descubra por sí mismo.

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Educación sobre la higiene de las manos para los estudiantes

¿Por qué es importante lavarse las manos? Explique a sus hijos que lavarse las manos ayuda a evitar que se enfermen y que enfermen otras personas. A nadie le gusta estar enfermo o hacer que otra persona enferme. Lavarse las manos puede ayudar a evitar que esto ocurra con tanta frecuencia.

Si tu hijo es demasiado pesado para levantarlo y no hay un escalón cerca, límpiale las manos con una toalla de papel húmeda y jabonosa. Utiliza otra toalla de papel limpia y húmeda para enjuagar el jabón de las manos. Seca las manos con una tercera toalla de papel limpia. Lávate las manos después de ayudar a tu hijo.

El desinfectante de manos no funciona bien cuando las manos están visiblemente sucias o grasientas. El agua y el jabón son mejores porque eliminan completamente la suciedad, la grasa y los gérmenes. Pero el desinfectante de manos es un buen sustituto cuando no puedes acceder al agua y al jabón. Utiliza un desinfectante de base alcohólica con al menos un 60% de alcohol.

Plan de lecciones para el descubrimiento del mundo

Aplastar, enrollar, esculpir, moldear… a los niños pequeños les encanta jugar con plastilina. Añada algunos accesorios de su casa y el juego con la plastilina se convertirá en una poderosa forma de apoyar el aprendizaje de su hijo. Este sencillo elemento de preescolar permite a los niños utilizar su imaginación y fortalecer los pequeños músculos de los dedos, los mismos que un día utilizarán para sujetar un lápiz y escribir. Utilizar la plastilina contigo, con un amigo o con tus hermanos favorece las habilidades sociales de tu hijo, como compartir, turnarse y disfrutar con otras personas. La plastilina también fomenta el lenguaje y la alfabetización, las ciencias y las matemáticas de los niños, ¡todo al mismo tiempo!

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Jugar con plastilina en casa o en la escuela favorece el desarrollo y el aprendizaje en muchas áreas. Cuando los niños utilizan la plastilina, exploran ideas y prueban diferentes enfoques hasta encontrar uno que funcione. Comparan y contrastan objetos (“La mía es una tortita gorda y la tuya es flaca”), acciones (“No, no la cortes, ráspala, así”) y experiencias (“No estamos haciendo una serpiente, estamos haciendo una carretera”). En sus experimentos, los niños aportan sus propias ideas, satisfacen su curiosidad y analizan y resuelven problemas. Todas estas son habilidades que ayudan a los niños a aprender y a tener éxito en la escuela.

Enseñar a los niños de preescolar a lavarse las manos

Los ojos de Kayla brillan mientras sigue el suave balanceo de un móvil. Al final empieza a quejarse, así que su profesora la levanta con cuidado. “¿Qué pasa, Kayla? ¿Estás aburrida? ¿Tienes hambre? ¿Necesitas que te cambien el pañal?” Kayla ha pedido ayuda por su malestar. Su oportuna respuesta le infunde sentimientos de confianza. Desarrolla sentimientos positivos sobre sí misma, sobre sus profesores y sobre su capacidad para hacer que ocurran cosas buenas. Ella percibe que los problemas pueden ser resueltos.

Los bebés nacen con reflejos: son los solucionadores de problemas de la naturaleza. Si se sostiene a un recién nacido en posición vertical sobre una mesa, por ejemplo, hará movimientos de pisada. Se trata de un movimiento involuntario. Poco a poco, los reflejos desaparecen y el control muscular se desarrolla desde el tronco hacia fuera. Sus movimientos se convierten en experimentos sensoriales placenteros. Es como si dijera: “¡Vaya, qué bien sienta patear mis piernas!”.

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Durante la infancia, estos movimientos aleatorios se vuelven más intencionados. Daniel, de seis meses, sonríe con alegría mientras empuja sus piernas hacia fuera. Por casualidad, da una patada a un sonajero cercano, que produce un sonido interesante. Se queda quieto un momento. ¿Qué ha sido ese sonido? Vuelve a patear una y otra vez, y el sonajero suena. Daniel se contonea con alegría mientras repite su exitoso movimiento. La sensación placentera de patear se combina ahora con la emoción de darse cuenta de que puede hacer que sucedan cosas buenas. Empieza a entender el concepto de causa y efecto.