El aprendizaje temprano de las ciencias: los efectos de la charla del profesor

Las ciencias se enseñan en el nivel preescolar para fomentar las habilidades científicas, esenciales para el aprendizaje de las ciencias en otros niveles educativos. Hay pruebas de que los niños son deficientes en las habilidades científicas de observación, clasificación, comunicación, medición, predicción e inferencia. Este problema se ha atribuido a que los profesores no utilizan actividades científicas para los niños. Por lo tanto, este estudio se llevó a cabo para determinar los efectos de las actividades científicas (formales e informales) en las habilidades científicas de los niños de preescolar en Ibadan, Nigeria. Se adoptó el diseño cuasi-experimental de grupo de control pretest-postest. Se seleccionaron intencionadamente tres escuelas primarias públicas de tres áreas de gobierno local de Ibadan (Nigeria). Se utilizó una clase intacta de preescolar de cada escuela y se asignó aleatoriamente a los grupos de Ciencia Formal (17), Ciencia Informal (19) y Control (24). Se utilizó la Escala de Calificación de las Habilidades del Proceso Científico (r=.73) para medir las habilidades científicas de los niños antes y después de la exposición a las actividades científicas. Los datos se analizaron mediante estadísticas descriptivas, análisis de covarianza y la prueba post-hoc de Scheffe. Hubo efectos principales significativos del tratamiento sobre las habilidades científicas de los niños (F(2, 57)=47,72; ῆ2 parcial=,65). Una de las recomendaciones que se hicieron fue que los profesores de preescolar deberían adoptar actividades científicas para fomentar las habilidades científicas de los niños de preescolar.

Temas científicos

Todos utilizamos el pensamiento científico en nuestra vida cotidiana, como cuando miramos por la ventana para decidir qué ropa ponernos, cuando experimentamos mezclando ingredientes para hornear un pastel perfectamente húmedo o cuando intentamos averiguar por qué las tomateras no están prosperando esta temporada. En el libro “El arte de la investigación científica”, W.I.B. Beveridge escribió: “El instrumento más importante en la investigación debe ser siempre la mente del hombre”. El uso del pensamiento científico nos ayuda a dar sentido al mundo.

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El aprendizaje de habilidades para apoyar el pensamiento científico es una parte importante del desarrollo de un niño pequeño. A medida que los niños avanzan hacia la edad adulta, el uso del pensamiento científico se convierte realmente en un arte. Cuando se encuentran con un problema, saber qué habilidades utilizar, la manera de usarlas y cómo trabajar a través de un proceso de manera lógica son esenciales para el crecimiento de la comprensión. Las habilidades de pensamiento científico incluyen la observación, la formulación de preguntas, la realización de predicciones, la comprobación de ideas, la documentación de datos y la comunicación de pensamientos.

La práctica de la investigación en la primera infancia

En nuestro Laboratorio de Inventores Familiares, los temas que enseñamos (nuestros temas semanales) son de los campos de la ciencia y la ingeniería. Hay algunos conceptos científicos básicos que esperamos enseñar cada semana. Ese es el “qué” que aprenden los niños. Pero al menos igual de importante es

Los procesos de la ciencia son las habilidades de los procesos científicos que utilizan los científicos… Puesto que la ciencia consiste en hacer preguntas y encontrar respuestas a las mismas, estas son las mismas habilidades que utilizamos en nuestra vida diaria cuando intentamos resolver las cuestiones cotidianas. Cuando enseñamos a los alumnos a utilizar estas habilidades en la ciencia, también les estamos enseñando habilidades que utilizarán en el futuro en todos los ámbitos de su vida. (Fuente: la cursiva es mía).

Hay trece habilidades de proceso científico, seis de las cuales son apropiadas para los niños pequeños. En orden de menor a mayor sofisticación, son:  Observación, Comunicación, Medición, Clasificación, Inferencia y Predicción.

  Experimentos con alimentos nutritivos

Cuando un niño observa algo nuevo, podemos pedirle que nos diga lo que nota en él.  Es posible que empiecen con la observación más sencilla, a menudo una etiqueta, si saben cómo se llama el objeto. “Es una hoja”. Si les pedimos que lo describan, puede que sólo elijan una forma de describirlo: “es verde”. Podemos animarles a pensar en ello con más profundidad preguntándoles qué pueden observar con cada uno de sus cinco sentidos: ¿a qué se parece? ¿a qué huele? ¿a qué sabe? ¿a qué suena? ¿a qué se siente? Podemos mostrarles más formas de explorarla… cogerla, darle la vuelta para mirarla por todos los lados, desmontarla (qué pasa si rompes la hoja), ver cómo interactúa con otras cosas (¿puedes cortar la hoja con unas tijeras?), agitarla o arrugarla para ver si eso cambia el ruido que hace (o no). Podemos presentarles herramientas que pueden utilizar para mejorar su observación, como una lupa o un microscopio. Podemos animarles a que hagan un dibujo o escriban una descripción. El proceso de intentar dibujar un objeto suele plantear al niño preguntas que le motivan a mirar con más atención para averiguar cómo hacer el dibujo correctamente. Mientras escriben o dibujan, podemos hacer más preguntas para ayudarles a fijarse en los detalles más finos. Podemos pedirles que lo dividan en partes y que hagan observaciones sobre una sola parte: en lugar de describir el gato entero, ¿pueden describir sólo una pata del gato?

Noticias de ciencia para los estudiantes

Las investigaciones actuales indican que los niños pequeños tienen la capacidad de construir un aprendizaje conceptual y la habilidad de utilizar las prácticas de razonamiento e indagación (NRC 2007, 2012). Muchos adultos, incluidos los educadores, tienden a subestimar la capacidad de los niños para aprender las ideas y prácticas básicas de la ciencia en los primeros años y no les proporcionan las oportunidades y experiencias para fomentar las habilidades científicas y construir la comprensión conceptual (NRC 2007, p. vii). También se subestima el tiempo que los niños pequeños pueden dedicar a las exploraciones científicas. Las investigaciones científicas efectivas pueden involucrar profundamente a los niños pequeños durante largos períodos de tiempo, más allá de una sola actividad o sesión.

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La investigación actual muestra que los niños pequeños tienen la capacidad de aprendizaje conceptual y la habilidad de utilizar las habilidades de razonamiento e indagación mientras investigan cómo funciona el mundo (NRC 2007, NRC 2012). Por ejemplo, su juego con bloques, agua y arena comparte algunas características relevantes para la ciencia. Los niños pequeños también pueden aprender a organizar y comunicar lo que aprenden, y conocer la diferencia entre ideas concretas y abstractas (Carey 1985). Los adultos que involucran a los niños en la indagación científica a través del proceso de hacer preguntas, investigar y construir explicaciones pueden proporcionar entornos apropiados para el desarrollo que aprovechan lo que los niños hacen como parte de su vida cotidiana antes de entrar en los entornos escolares formales (NAEYC 2013, p. 17; NRC 2007).Estas habilidades y capacidades pueden proporcionar puntos de partida útiles para el desarrollo del razonamiento científico (NRC 2007, p. 82).