Cuándo se escribió la tortuga y la liebre

«La tortuga y la liebre» es una de las fábulas de Esopo y lleva el número 226 en el Índice Perry[1]. El relato de una carrera entre compañeros desiguales ha suscitado interpretaciones contradictorias. La fábula en sí es una variante de un tema común de los cuentos populares en el que se emplea el ingenio y la astucia (en lugar de la tenacidad) para vencer a un oponente más fuerte.

La historia trata de una liebre que ridiculiza a una tortuga lenta. Cansada del comportamiento arrogante de la liebre, la tortuga la desafía a una carrera[2] La liebre pronto deja atrás a la tortuga y, confiada en ganar, se echa una siesta a mitad de la carrera. Sin embargo, cuando la liebre se despierta, descubre que su competidor, arrastrándose lenta pero constantemente, ha llegado antes que ella. La versión posterior de la historia en las Fábulas de La Fontaine (VI.10), aunque más prolija, apenas difiere de la de Esopo[3].

Como en otras fábulas de Esopo, la lección que enseña parece ambigua. En la época clásica, no se destacaba la valiente conducta de la tortuga al enfrentarse a un matón, sino la insensata confianza de la liebre. Una antigua fuente griega comenta que «muchas personas tienen buenas habilidades naturales que se arruinan por la ociosidad; en cambio, la sobriedad, el celo y la perseverancia pueden prevalecer sobre la indolencia»[4].

Los personajes de la tortuga y la liebre

La garza y el pez es una fábula situacional construida para ilustrar la moraleja de que no hay que ser demasiado fastidioso a la hora de elegir, ya que, como propone el antiguo proverbio, «el que no quiere cuando puede, cuando quiere no tiene»[1] De origen antiguo pero incierto, ganó popularidad tras aparecer entre las Fábulas de La Fontaine.

La primera aparición de la fábula de la garza fastidiosa aparece en un manuscrito medieval tardío de fábulas en prosa en latín llamado Opusculum fabularum (pequeña colección de fábulas), que afirma haberlas traducido del griego[2] Una garza se encuentra una mañana a la orilla del agua, rodeada de una rica selección de pescado que ignora por no estar listo para comer. Por la tarde, rechaza los peces más humildes por considerarlos indignos, con la esperanza de obtener una mejor cosecha, pero al anochecer está tan hambrienta que se conforma con un caracol.

El fabulista italiano Laurentius Abstemius parece haber imitado el tema en su historia del Aves y el Pinzón (De aucupe et fringilla), incluida en su Hecatomythium como fábula 39.[3] Un cazador de pájaros que ha esperado todo el día, con la esperanza de una mayor captura, al final no consigue más que un pinzón. Roger L’Estrange incluyó una traducción de esta fábula en su colección de fábulas de 1692, con la moraleja de que «los hombres están tan ávidos de lo que está por venir, que es incierto, que se les escapan las oportunidades presentes, que nunca serán recuperadas»[4].

La tortuga y la liebre cuento corto

La liebre y la tortuga» es una de las fábulas más conocidas de Esopo. Sin embargo, merece la pena analizar más detenidamente el significado o la «moraleja» de la fábula, que ha suscitado diversas interpretaciones que compiten entre sí, e incluso se oponen activamente. Veamos, pues, el significado de «La liebre y la tortuga» (a veces conocida como «La tortuga y la liebre»). Pero antes, ¿qué tal si hacemos un breve resumen de la fábula?

Una liebre se burlaba de una tortuga por moverse tan lentamente. La tortuga, cansada de las burlas de la liebre por su lentitud, acabó retando a la liebre a una carrera. Te echo una carrera, liebre», dijo, «y apuesto a que gano la carrera».

Cuando empezó la carrera, la liebre se puso en cabeza, avanzando a buen ritmo. Iba tan lejos de la tortuga que decidió que podía permitirse parar y descansar. La tortuga iba tan retrasada que un pequeño descanso no le vendría mal.

Pero éste no es en absoluto el único mensaje moral que se desprende de la fábula. Es cierto que «la lentitud y la constancia ganan la carrera» es una interpretación plausible del significado de la historia, y esto concuerda con otros proverbios, como «más prisa, menos velocidad». Incluso podemos encontrar un análogo a este mensaje en la recomendación bíblica de que «la carrera no es para los rápidos» (Eclesiastés 9:11). Sin embargo, a lo largo de los años, los autores han hecho hincapié en diferentes aspectos de la fábula para señalar su significado principal.