historia sobre la obediencia a los padres

Aunque los niños no siempre lo demuestran y rara vez lo admiten, necesitan estructura y disciplina. Aprender a obedecer a sus padres, a usted y a otras figuras de autoridad les enseñará a obedecer la palabra de Dios.

(Materiales: Una tabla de 1 «X10», colocada plana en el piso para que los niños puedan caminar sobre ella como si fuera un puente). Haga que los niños caminen lentamente sobre el «puente». El profesor grita: «¡Joseph Bates! ¿Qué noticias hay?» Indique a los niños que respondan al maestro diciendo «¡La noticia es que el séptimo día es el sábado!» Haga que los niños dejen de caminar y digan: «¡Qué cosa tan extraña!» Explique que el sábado es el día de reposo del Dios del Cielo y es un día que sirve para recordarnos todas las cosas maravillosas que Dios ha creado: La luz, el aire, el agua, las plantas, los alimentos, las estrellas, la luna y el sol, los peces, los pájaros, los animales, los insectos, los bichos y… las personas. Sí, ¡tú y yo fuimos creados por Dios! Y el sábado es el sábado de Dios para ayudarnos a recordar lo maravilloso que es, lo mucho que te ama y lo bien que te cuida. Repite el juego varias veces y asegúrate de que todos los niños tengan la oportunidad de pasar por el «puente».

historias morales sobre la obediencia a los padres

La moral se exhibe en los niños pequeños no sólo mediante la predicación, sino también viendo a sus padres y mayores practicándola. Los libros desempeñan un papel fundamental en la enseñanza de la moral a los niños. Hay muchas historias morales cortas que nos cuentan cómo «la honestidad es la mejor política» o «cómo la confianza es algo bueno pero el exceso de confianza es perjudicial», etc. En los próximos párrafos hablaremos de estas historias.

Por moral se entiende cualquier lección que se suele aprender a partir de una historia o de una experiencia personal. La mayoría de las veces, los cuentos se utilizan para inculcar una buena moral a los niños desde una edad muy temprana. Tanto los padres como los profesores intentan inculcar esta moral a los niños. Por ejemplo, desde pequeños les enseñamos a ser siempre respetuosos con los mayores y cariñosos con los más jóvenes. Les decimos que la integridad es obligatoria y que el orgullo y la avaricia son algo malo. Enseñamos a nuestros hijos a ser amables, generosos y serviciales con los demás.    Todos estos son ejemplos de una buena moral que todo padre quiere que su hijo adopte.

historias divertidas sobre la obediencia

Había una vez una niña que se llamaba Dayane, era muy desobediente, nunca obedecía a su mamá, y su mamá quería darle una lección. La castigaba cada vez que se portaba mal, pero Dayana seguía igual que siempre y no le importaban las consecuencias.

Había un gato muy valiente llamado Bubu. Siempre hacía travesuras y no le gustaba obedecer ni ayudar a su mamá. Lo que más le gustaba era salir a jugar entre los arbolitos y las flores del jardín, mientras mamá miraba por la ventana.

Había una vez un niño muy travieso, que pegaba y trataba mal a sus compañeros de clase. Un día, salió de paseo con sus padres, cogió muchos juguetes antes de salir y fueron al parque; que tenía muchos juegos, muchos árboles y un lago.

Había una vez un niño mal educado que nunca obedecía a su madre. Un día, su madre estaba planchando la ropa y le pidió que se apartara, pero él no le hizo caso y acabó quemándose con la plancha.

Había una vez un pequeño elefante que tenía la mala costumbre de asustar a los demás animales con el ruido que salía de su pequeña trompa. Se reía de los demás animales y solía ponerse detrás de ellos y soplar con todas sus fuerzas. Los demás animales se enfadaban con él por sus bromas.

breve historia sobre la obediencia

Había una vez dos hermanos, Waqar y Ahmed, que vivían con sus padres. Ambos hermanos eran diferentes, ya que Waqar, el mayor, era muy obediente con sus padres y Ahmed, el menor, era muy terco y desobediente. Ambos estudiaban en la misma escuela, pero en grados diferentes. Como Ahmed era el más joven, estaba más mimado y, por lo tanto, daba por sentado a todo el mundo. Nunca escuchaba a sus padres, ni a sus familiares ni a sus profesores. Debido a su comportamiento, no era querido por los profesores.

Siendo mayor, Waqar siempre le decía a Ahmed que cambiara su comportamiento ya que a nadie le gusta la gente desobediente y desobedecer a los padres significa desobedecer a Alá. Cuando le dijeron esto, por un momento Ahmed pareció entender lo que su hermano mayor trataba de explicarle, pero al momento siguiente salió corriendo de allí. Sus padres estaban muy preocupados por la desobediencia. Intentaron darle incentivos para que escuchara a sus mayores, pero al cabo de unos días ese truco también dejó de funcionar.