cómo ilustrar un libro ilustrado

Puede que los libros infantiles ilustrados sean cortos, pero eso no significa que tener éxito en este campo sea sencillo. La mejor literatura infantil atrae tanto a niños como a adultos y sigue siendo entretenida incluso después de múltiples lecturas. Aunque no sea fácil, es posible introducirse en el mundo de los libros ilustrados para niños. Hay algunas cosas que hay que entender si se quiere hacer carrera en este sector.

Los estilos artísticos de la ilustración infantil varían desde los dibujos animados del Dr. Seuss hasta el realismo fantástico pintado de Beatrix Potter. Los argumentos son igualmente diversos. Con un abanico tan amplio de posibilidades, el primer paso es definir lo que se quiere hacer.

«Mucha gente no tiene nada más que una idea para una historia», dice el artista Lucas Elliott. «Pero, ¿para quién es? ¿Cómo es el arte? ¿Qué longitud va a tener? ¿Cuántas palabras quieres que tenga el libro: 500 o 5.000? Eso determinará a qué nivel educativo lo vas a lanzar».

¿Tu historia o tu arte encajan mejor en un libro sin palabras para niños o en novelas juveniles ilustradas más maduras? ¿Buscas hacer el arte de la portada del libro en lugar de la narración de las páginas interiores? Investiga lo que están creando otros artistas, examina los trabajos de ilustración de libros infantiles en Behance y estudia lo que se está publicando. Habla con niños y adultos para ver qué libros les interesan. Todo esto te ayudará a empezar a entender qué trabajos parecen llegar a la cima con un público que puede ser tan implacable como los niños.

e. h. shepard

Los cuentos infantiles existen desde hace siglos. Muchos cuentos tradicionales se han transmitido oralmente de generación en generación hasta que la invención de la imprenta pudo plasmar estas historias en papel. Estos cuentos cambian con el tiempo, pero su propósito original era entretener y enseñar, a menudo a través de la moral, y mostrar la realidad de la sociedad de su tiempo.

En general, los cuentos infantiles tienden a ser sucintos, ya que pretenden mantener la atención de su público y ser divertidos y educativos al mismo tiempo. Por lo tanto, nuestro libro no tendrá mucho texto. En consecuencia, tampoco tendrá muchas ilustraciones, por lo que es esencial ilustrar los momentos clave de la historia en un número limitado de obras.

No todos los libros son fáciles de ilustrar. Aunque el género infantil suele ser bastante sencillo y utiliza elementos muy reconocibles, hay historias más sencillas y otras más complejas. El mejor tipo para practicar la ilustración sería uno que contenga elementos característicos, como animales, príncipes, dragones, piratas, hadas, etc. Si elegimos un cuento con componentes más abstractos, será mucho más difícil de ilustrar, ya que dependería de nuestra visión subjetiva de ese elemento, que puede no ser entendida por todos. Cosas como los sentimientos, los conceptos o las ideas son complicadas de ilustrar, sobre todo si no hay personajes que los representen.

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Si se trata de un personaje de fantasía, tienes mucho margen para el diseño, pero sí ayuda tener algún tipo de contexto histórico en el que basar su traje, y construir a partir de ahí.  15. Da vida a la historia con detallesDa pistas al espectador sobre la historia de fondo del personaje Un personaje en un escenario no es suficiente para contar su historia. Es entonces cuando entran en juego los detalles. Los pequeños detalles en el vestuario o en los objetos de la habitación o el entorno ayudarán a hacer más interesante la composición y darán al espectador más pistas sobre la historia.  Este artículo se publicó originalmente en el número 170 de ImagineFX, la revista más vendida del mundo para artistas digitales. Compra el número 170 o suscríbete a ImagineFX.Lee más:

cómo ser un ilustrador de libros infantiles

Ilustrar libros infantiles puede ser un proyecto precioso, pero también requiere una gran pericia a la hora de elegir el estilo y los elementos que se van a utilizar. Al fin y al cabo, el objetivo es sintetizar toda una historia en una serie de imágenes que capten la imaginación de los lectores, tanto de los más pequeños como de los no tan pequeños.

Para ayudarte a empezar a traducir las palabras en imágenes, la ilustradora Teresa Martínez comparte con nosotros su flujo de trabajo típico. Nos explica la importancia de los bocetos y considera tres formas de relacionar una ilustración con el texto.

¿Qué es lo primero que hace Teresa nada más recibir el texto del editor? Lo imprime y empieza a leerlo, tratando de entender de qué trata y tomando notas a lo largo del proceso. Mientras lee, la autora le recomienda subrayar todos los detalles esenciales de la historia que deben reflejarse en las ilustraciones.

Para ello, la ilustradora utiliza pequeñas fichas en las que esboza las ideas que le sugiere el texto, y luego las ordena una al lado de la otra para ver cómo se desarrolla la historia a nivel gráfico. Aunque ella prefiere hacerlo con flashcards, anima a que cada uno se organice como quiera, utilizando otros recursos si es necesario.