Historia bíblica sobre la alegría para preescolares

Edward Hallowell, psiquiatra y autor de The Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces infantiles de la felicidad adulta), afirma que los niños excesivamente mimados -ya sea porque se les colma de juguetes o se les protege del malestar emocional- tienen más probabilidades de convertirse en adolescentes aburridos, cínicos y sin alegría. «Los mejores predictores de la felicidad son internos, no externos», dice Hallowell, que subraya la importancia de ayudar a los niños a desarrollar un conjunto de herramientas internas en las que puedan confiar durante toda la vida.

La buena noticia es que no hace falta ser un experto en psicología infantil para impartir la fuerza interior y la sabiduría necesarias para superar los altibajos de la vida. Con paciencia y flexibilidad, cualquier padre puede sentar las bases de una vida de felicidad.

Es probable que tu hijo sea capaz de mostrarte cuando algo le hace feliz o triste. Su cara se ilumina con una enorme sonrisa cuando llegas a casa, o solloza incontroladamente cuando no encuentra su querida mantita. Pero puede que te preguntes si, en general, está contento.

Los signos suelen ser evidentes: un niño feliz sonríe, juega, muestra curiosidad, se interesa por otros niños y no necesita estímulos constantes. Por el contrario, dice Hallowell, los signos de un niño infeliz son claros: el niño «está retraído, callado, no come mucho, no se relaciona espontáneamente con otros niños, no juega, no hace preguntas, no ríe ni sonríe y tiene un discurso muy parco».

Ayudar a los niños a encontrar la alegría

Cuando se pregunta a los padres qué quieren para sus hijos, ¿cuál suele ser la respuesta más común? Quieren que sus hijos sean felices. Vía Raising Happiness: 10 Simple Steps for More Joyful Kids and Happier Parents:

…el bienestar de los niños es más importante para los adultos que casi cualquier otra cosa: la atención sanitaria, el bienestar de los mayores, el coste de la vida, el terrorismo y la guerra de Irak. Más de dos tercios de los adultos se declaran «extremadamente preocupados» por el bienestar de los niños, y esta preocupación trasciende el género, los ingresos, la etnia, la edad y la afiliación política.

…la felicidad es una enorme ventaja en un mundo que hace hincapié en el rendimiento. Por término medio, las personas felices tienen más éxito que las infelices tanto en el trabajo como en el amor. Obtienen mejores evaluaciones de rendimiento, tienen trabajos más prestigiosos y ganan salarios más altos. Es más probable que se casen y, una vez casados, están más satisfechos con su matrimonio.

Así que, si nos fijamos en la ciencia, ¿qué es lo que realmente funciona a la hora de criar hijos felices? Paso 1: Sé feliz tú mismo El primer paso para tener hijos más felices es, irónicamente, un poco egoísta. Lo feliz que seas afecta a la felicidad y el éxito de tus hijos, de forma drástica. Vía Raising Happiness: 10 Simple Steps for More Joyful Kids and Happier Parents:

Juegos para enseñar la alegría

Edward Hallowell, psiquiatra y autor de The Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces infantiles de la felicidad adulta), afirma que los niños excesivamente mimados -ya sea con juguetes o protegidos del malestar emocional- tienen más probabilidades de convertirse en adolescentes aburridos, cínicos y sin alegría. «Los mejores predictores de la felicidad son internos, no externos», dice Hallowell, que subraya la importancia de ayudar a los niños a desarrollar un conjunto de herramientas internas en las que puedan confiar durante toda la vida.

La buena noticia es que no hace falta ser un experto en psicología infantil para impartir la fuerza interior y la sabiduría necesarias para sobrellevar con alegría los altibajos de la vida. Con paciencia y flexibilidad, cualquier padre puede sentar las bases de una vida de felicidad.

Cuando su hijo era un bebé y un niño pequeño, probablemente sabía si estaba feliz o triste. Su cara se iluminaba con una enorme sonrisa cuando llegabas a casa, y sollozaba sin parar cuando el perro destrozaba su querida mantita.

Ahora que es mayor, sus emociones son más complejas. Pero, afortunadamente, su capacidad para controlarlas es mucho mayor. Aun así, los signos externos de si es feliz o infeliz no son difíciles de leer. Un niño feliz sonríe, juega, muestra curiosidad, se relaciona con otros niños y no necesita estímulos constantes.

La alegría de dar ejemplos

Compartir momentos con tus hijos y enseñarles a encontrar la alegría en todo lo que les rodea. Es un regalo increíble. ¿No te parece? Empezamos este camino hace un par de años aprendiendo sobre nuestros sentimientos y cómo gestionarlos. Ha sido maravilloso ver y crecer junto a mis hijos y por eso quería compartir estas formas fáciles para que enseñes la alegría a tus hijos.

La alegría es un sentimiento de gran placer y felicidad. Un estado de ánimo y una orientación del corazón. Es un estado de satisfacción, confianza y esperanza. (La alegría se puede encontrar en el diccionario y en la Biblia)

Hace poco les regalé a mis hijos el libro Todos mis tesoros un libro de alegría y nos encanta la historia. Ya soy una gran fan de los libros de Jo Witek después de leer En mi corazón hace un par de años. ¡Podéis ver lo bien que nos lo pasamos con ese libro y la mejor plastilina sin cocinar aquí!

Cuando se lo presenté a Bells también le regalé una caja de tesoros (entenderéis mejor esa parte cuando leáis el cuento). Después de una divertida sesión de decoración, pasamos la semana leyendo, hablando y compartiendo las cosas que nos alegran.